Qué distorsiona nuestros vínculos afectivos

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Tienes que tener una buena imaginación para ser infeliz contigo mismo y en tus relaciones.

¿Porqué somos infelices en nuestras relaciones?

¿Porqué evitamos tener relaciones?

¿Porqué son tan confusas?

 

 

“Todo lo que hacemos es motivado por el amor” 

Bert Hellinger

 

Todos buscamos vínculos amorosos y emotivos, siendo algo que está en nosotros desde el día que nacimos.

Es un profundo impulso energético que vibra en nuestro cuerpo y que nos hace siempre mover hacia el otro, motivando todas nuestras acciones. Sin este sentimiento de necesitar y de anhelo hacia al otro, no hubiéramos sobrevivido como seres humanos.

Sin embargo, a pesar de ser natural, este impulso que como seres humanos tenemos, cuando se mezcla con otros, puede generar sufrimiento.

 

 

Lo que es natural en nosotros ¿cómo puede ser un obstáculo?

 

Para que veas una forma en la que puede ser un obstáculo, me gustaría invitarte a llevar tu atención al cuerpo y mirar que sucede en tí mientras lees esta pequeña historia:

 

Imagina que estás solo en casa.

Hoy es tú cumpleaños y ninguno de tus amigos te ha llamado para felicitarte. Así que decides salir solo y al ponerte tu chaqueta te das cuenta de que no tienes el monedero, siendo este el lugar donde lo dejas siempre.

Buscando por todos los lugares de tu casa no lo encuentras (¿qué está sucediendo en tu cuerpo? ¿cómo te sientes?¿hay alguna movilización energética?)

Decides llamar a tu amiga con quien estuviste ayer por la noche. Ella te responde que sí tiene tu monedero en su casa. (¿qué sientes ahora? ¿estás más relajado, tu respiración cambia?… sigue observando)

Caminas rápidamente hacia la casa de tu amiga y cuando llegas tocas el timbre y nadie te responde. (¿cómo te sientes ahora?) La llamas en voz alta, tocas las ventanas y nadie te responde (¿cómo te sientes? ¿Quizás algo confundido, excitado..?)

Finalmente escuchas su voz que te dice: entra por la puerta de atrás, está abierta.

Caminas por un oscuro pasillo y al final del pasillo de repente la puerta se abre y ves la habitación llena de luz con todos tus amigos gritando; ¡¡Felicidades!! (¿cómo te sientes ahora? ¿qué estás notando en tu cuerpo?)

 

Observando tu cuerpo notarás que hay una permanente respuesta intrínseca; quizás sientes frustración o quizás rabia contigo mismo y hacia otros cuando las cosas no van como quieres que vayan.

Y también notarás como el cuerpo se autorregula hacia un estado natural cuando hay una bienvenida.

Lo que sientes ahora y de lo que quizás te das cuenta es que los cambios suceden en el cuerpo; activaciones y relajaciones energéticas.

Pero se nos ha enseñado que hay ciertas cosas que no están bien, o que no podemos mostrar, o que tenemos que controlar. Cuando en realidad eso significa ir en contra de nuestra naturaleza. De nuestro impulso natural.

 

 

¿Cómo hemos aprendido a ir en contra de nuestro impulso natural?

 

 A veces nos enfadamos, nos preocupamos, nos deprimimos, nos sentimos eufóricos de tal forma que ¿qué sucede en nosotros?

Si notas que pierdes tu monedero ¿significa que no vas a sobrevivir?

Te preocupas, te sientes ansioso, tienes miedo, tu mente empieza a correr y a fantasear hasta llegar un momento de encontrarte a ti mismo en un estado de catástrofe.

Pero lo que realmente ha sucedido es que has perdido tu monedero, nada más. Y quizás te preguntes después ¿porqué me excito tanto sobre esto?

En nuestro cuerpo los eventos presentes activan memorias del pasado y esta memoria energética del pasado se solapa con el evento presente (esto sucede de forma inconsciente) Es una estrategia de supervivencia.

Desde que nacimos nuestro organismo busca siempre sobrevivir. Papa y mama son nuestros referentes, nuestros guías, quienes nos dan seguridad y la sensación de ser vistos y comprendidos, lo que a través de ello nos hace sentir que existimos. Mis emociones y mis sentimientos tienen su espacio real.

Cuando no recibimos esta bienvenida hacia nuestras necesidades, sentimos que no hay un punto de referencia exterior ni interior. Entonces nuestro organismo responde activándose energéticamente y hace para adaptarse a esta situación nueva, ya sea alejándose, quejándose o llorando.

Nuestro organismo sigue su impulso a sobrevivir en el mundo, haciendo lo que es necesario provocando el abandono de nuestro mundo interior (emociones, sentimientos, impulsos corporales…)

Abandonarse en nuestra memoria tuvo éxito, por eso se repite de nuevo. Podemos decir que hemos aprendido por mediación del éxito.

Pero al mismo tiempo interiormente nos hace sentir extraños y perdidos en nosotros mismos, perdiendo confianza en las necesidades y en los impulsos naturales de nuestro cuerpo.

Nos lleva hacia un espacio donde hemos aprendido a sentirnos seguros y siendo un lugar donde no hay espacio a crear vínculos reales y presentes.

Si este tipo de situaciones se repiten en cualquier ámbito de nuestra vida, reafirma constantemente el éxito (=abandono) rechazando nuestro propio impulso natural, nuestra naturaleza intrínseca.

 

 

Llegando a casa, a tu cuerpo

 

Ahora te invito a que te preguntes:

¿Cuál es tú situación ahora con tu familia, con pareja, con tu trabajo, con el dinero, tienes síntomas corporales….?

¿Dóndes te sientes limitado?

¿Qué patrón repites constantemente en tus relaciones?

¿Tienes una sensación de cómo se repiten las mismas situaciones y a que situación previa pueden estar relacionadas?

Cómo sería para ti ahora mismo si imaginas que en tu día a día hay una total bienvenida que te recibe tal cómo eres… ¿cómo te hace sentir?

Poder experimentar y descubrir cómo se siente, qué sabor tiene ver las implicaciones y qué impacto tiene tu sistema familiar en tus situaciones presentes, proporciona una nueva capacidad de ver, un ver que incluye, que no separa, un ver que ama, que abraza

 

“el Amor vuelve a fluir cuando todo está en su lugar”

                                      Bert Hellinger

 

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