Las constelaciones familiares según Bert Hellinger sacan a la luz la profundidad y la diversidad de los lazos y el impacto de las relaciones entre los diferentes integrantes de un sistema familiar. Con ellas se hace visible, por ejemplo, que los niños, mediante su destino y su comportamiento, establecen un equilibrio en el sistema: quieren dar un lugar a miembros olvidados, marginados o excluidos para preservar el sistema como un todo.
Deshacer los nudos y superar las trabas de estos lazos permite el surgir de un orden natural, en el cual cada miembro del sistema encuentra el lugar que le corresponde, y el amor profundo puede volver a fluir.
Aparte de constelar sistemas de origen (padre, madre, hermanos, etc.) tanbien se pueden abordar diversos temas como transtornos de salud físico-psíquicos, desequilibrios emocionales, hijos, profesionales, económicos, relaciones de pareja en las que el lugar que le damos al hombre o a la mujer a nuestro lado es fundamental para que la relación llegue a buen puerto. A menudo las ataduras a destinos de nuestro sistema de origen nos impiden encarar encuentros y entablar relaciones con total libertad. Cabe la posibilidad de que la nueva pareja, o un nuevo hijo, se identifique con una pareja anterior que fue excluida o que no fue valorada, y asuma de forma inconsciente su dolor o rabia. El amor llega a buen puerto cuando se vuelven a tener en cuenta a los miembros excluidos del sistema; cuando se les valora y tienen la posibilidad de encontrar su lugar.
Hacer constelaciones es una oportunidad única para experimentar una profunda toma de consciencia de tu situación y realidad actual, sea cual sea. Es vivir una experiencia inolvidable para llegar a una comprensión más allá del análisis verbal y mental respecto tu pasado, presente y destino.
Este método se realiza tanto de forma grupal como individual.
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