Cuando te relacionas con gente, de mil y una formas eres provocado, retado, seducido. Una vez y otra vas a conocer tus dificultades, tus limitaciones, tu rabia, tu lastre, tus posesiones, tus celos, tu tristeza, tu felicidad, todos sentimientos van y vienen, sintiéndote constantemente en un remolino. Pero esto es solo una forma de conocer quien eres.

El autoconocimiento no es el conocimiento de un yo muerto, el conocimiento de si mismo es el conocimiento del proceso del Yo. Es un fenómeno vivo.

El Yo no es una cosa, es un evento, es un proceso. Nunca pienses en términos de cosas, el Yo no está dentro de ti como una cosa esperando en una habitación. El Yo es un proceso: cambiante, en movimiento, llegando a nuevas altitudes, moviéndose dentro de nuevos planos, yendo profundo hacia nuevas profundidades.

En cada momento hay mucho sucediendo y la única forma de encontrar el Yo es encontrándolo en una relación.

Osho, Tao: el camino sin camino, Vol.2

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